DAVID ALEXANDER FLINNESCULTOR

DAVID ALEXANDER FLINN

29 años, artista, modelo, cineasta estadounidense y escritor en proyecto (está trabajando en su primer libro que incluye poesía, ensayo, fotografía y dibujo). A este polifacético cowboy urbano (su outfit predilecto son los tejanos azules y las botas camperas), lo consideraron una “causa perdida” en secundaria hasta que encontró en el graffiti su particular modo de expresión, pero tras graduarse en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, descubrió que con la escultura podía tener un diálogo más fascinante (con ella trata temas tan dispares como la angustia adolescente o la caída del Imperio Romano). Cineasta en proyecto y modelo ocasional (es uno de los 50 modelos más cotizados del mundo, ha sido capturado por el objetivo de fotógrafos de la talla de Steven Meisel para cabeceras como Vogue y ha dado imagen a las campañas de firmas de moda como Diesel o Coach), sus inquietudes lo han convertido en lo que podría denominarse un erudito moderno.

“Cada día creo algo nuevo, ya sea un garabato en una servilleta o un apunte en un cuaderno”, manifiesta Flinn. Su curiosidad artística lo ha llevado a explorar los confines de lo artificial, investigando la confluencia entre lo natural y lo ficticio de forma extraordinaria. Ha expuesto su obra en solitario en galerías del calibre de Fusion en Turín o la de Artistas Visuales de Nueva York. Su última exposición en solitario, “Dreams, Tears and Fears”, se expondrá en la galería neoyorquina Envoy Enterprises hasta el 15 de octubre de 2017. “Me centro en lo que quiero hacer, nunca en lo que se supone que debo hacer. Nos han inculcado las normas que debemos acatar, pero no nos han enseñado ni dado las herramientas para prestar atención a nuestros instintos”, confiesa. Pero Flinn de lo que más orgulloso se siente es de The Infinity Pool, una plataforma digital de exposiciones sin ánimo de lucro mediante la cual ayuda a jóvenes artistas a difundir su talento sin limitaciones ni cortapisas. “Animo a los demás a ser valientes y fieles a sí mismos”, asegura. El contenido se renueva cada mes y después es eliminado. Con este espacio Flinn pretende ver crecer a artistas noveles y dar oportunidades a gente que quiere hacer un buen trabajo.

Puede que su cuerpo tatuado cuente más que su creatividad artística, y lo que tiene claro es que reflejar quién es a través de su trabajo, es mucho más importante que ganar dinero, declaró para la revista Interview en 2015. Flinn es de esos hombres que no compran los vaqueros rotos, sino nuevos y los rompe para que cuenten su propia historia. La historia de un hombre que se mantiene fiel a su forma de ser y no deja que nadie le diga quién debe ser.